Según estudios sociológicos recientes, el quiromasaje es una profesión con enorme futuro. Eso es así por diversas razones:
En un principio, no es necesario tener ninguna cualidad física especial para ser un buen quiromasajista. Cualquier persona con una habilidad manual normal puede convertirse, después de un periodo de aprendizaje, en un excelente profesional.
El quiromasajista tiene que ser una persona de trato amable. Además, tiene que ser muy discreto y no comentar con nadie las dolencias de las personas a las que trata, ni las confidencias que le puedan hacer.
El Quiromasaje es una actividad que permite la máxima flexibilidad en su aplicación y dedicación: desde practicarla con familiares y amigos, hasta tener una clientela considerable. Desde ocupar un papel complementario a otra actividad o actividades, a ser una auténtica profesión.
El Quiromasaje se practica en personas básicamente sanas que desean mejorar su bienestar físico y mental o en personas que sufren trastornos funcionales. Por ello la clientela es potencialmente ilimitada.
Siempre que el Quiromasaje vaya dirigido a enfermos, el quiromasajista tendrá que seguir estrictamente las directrices o indicaciones médicas. Si se practica durante un tratamiento de rehabilitación, el Quiromasaje será siempre complementario y sólo se utilizará con el consentimiento del fisioterapeuta y las indicaciones del médico rehabilitador.